lunes, 31 de marzo de 2008

/ Criaturas celestiales /

2006-12-08
Acabo de ver en mi computadora, por cuarta vez, Heavenly creatures. ¿Cómo es posible que no pierda eficacia? La vería de nuevo. No soy un espectador ingenuo: a cada momento voy pensando “esta escena es una hipérbole”, “acá hay un contraste máximo con la escena anterior”, “la velocidad y la fluctuación emocional de la película son coherentes con la personalidad de las chicas”, “esto es cine bizarro”, “esta situación es forzada y teatral…” Pero la película me deja con una agitación en el pecho. Mi problema es que creo que la vida debería ser siempre como es en los mejores momentos. Siempre debería ser como ahora, por ejemplo. Son las dos y media de la noche, he visto esa película, he pensado mucho en universales y predicados, he comido carne roja, soy feliz. Debo pensar que lo anormal es esta dicha, no la tensión del resto del año. Lo que siento es una especie de anhelo, un ansia agradable.

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