lunes, 31 de marzo de 2008

/ El séptimo sello /

2008-03-28
Hace un rato vi El séptimo sello. (En DVD, en mi PC.) Desde la adolescencia la he visto varias veces: tres, cinco, no recuerdo. Es magnífica. La escena cómica en el bosque es posiblemente lo más débil; termina bien, con la Muerte serruchando el árbol, pero lo anterior es prescindible. Con esa pequeña excepción, la película es una obra maestra. Es una tragicomedia. Y es muy teatral, aunque eso no va en desmedro de la riqueza cinematográfica. Más bien al contrario: libera a Bergman de las convenciones del realismo. Eso me sorprendió: la libertad de Bergman. Combina el realismo con la alegoría y la fantasía de un modo perfectamente convincente. Algo que noto es que la película es compleja pero el argumento es insignificante: Antonius Block va de regreso a su castillo desde Tierra Santa, seguido por el escudero Jöns. En el camino se cruza con otras personas, que, de un modo bastante absurdo, deciden acompañarlo. Llegan y fin. El carácter absurdo del acompañamiento, sin embargo, no molesta. Me atrevo a decir más: probablemente la mayoría de los espectadores ni siquiera advierten que se trata de algo absurdo, lo cual es una prueba de que el pase mágico funciona bien. El tema de la película, desde luego, es la muerte. Al final todos mueren, excepto un par de comediantes con su hijito, que mágicamente son salvados por Antonius Block. La partida de ajedrez con la Muerte es indudablemente memorable. El hecho de que el comediante experimente visiones es un acierto que le permite a Bergman jugar su juego con libertad. Con respecto a la salvación de los comediantes, no sé qué decir. Es de algún modo el acontecimiento principal en la vida de Block durante la película (aparte del reencuentro con la esposa) pero no se destaca demasiado. Y Bergman no da ninguna pista para la interpretación de ese hecho: Block se limita a salvarlos, pero no se sabe cómo ni de qué. Por otro lado, los comediantes funcionan como una alusión bastante directa a José, María y el hijito de María. Esa alusión cristiana amplía el simbolismo de la película pero hacia terrenos cada vez menos firmes… ¿Quiere sugerir que Block salva la esperanza? ¿Quiere sugerir que Block salva la fe? De algún modo, ese trío de comediantes (varón, muchacha, niño) remite a dos ideas: por un lado, la vida; por otro, la religión. O sea, el trío es joven, alegre, esperanzado, primaveral… Que no mueran funciona como una sugerencia esperanzadora, pero la sugerencia viene adherida a la connotación religiosa y, más precisamente, cristiana. Lo cual me deja bastante perplejo. Por eso, con respecto a la salvación de los comediantes, no sé qué decir. Y ahora, mientras anoto esto, descubro algo: la película es una tragicomedia, pero el carácter trágico está del lado de Antonius Block, mientras que la comedia está del lado de los comediantes (y del escudero y del herrero). Algo así como blanco y negro… Lo cual remite al ajedrez: un ajedrez de dichas y desdichas. Bergman es probablemente lo mejor que ha dado el cine.

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