lunes, 31 de marzo de 2008

/ Mimi wo sumaseba /

2005-04-10
No puedo olvidarme de Mimi wo sumaseba. Yo también, a los catorce años, empezaba a tener esperanza. Ese afán, ese calor del pecho, ¿adónde se fue? Era, lo recuerdo bien, una especie de urgencia. Yo quería ser artista. ¿Por qué es tan importante la creación? ¿Por qué es tan importante organizar 17 sílabas? Shizuku ordena sueños, emocionada, y corre con su manuscrito a la casa del que la valora: “Léalo, por favor.” Espera, ansía, teme, llora. Todo por un orden diferente de lo cotidiano. Toda creación es apenas un orden diferente de lo cotidiano. Y nos parece una maravilla por la que daríamos la vida. Que seamos una mota del polvo cósmico no importa: tenemos que ordenar estos granitos de arena. El Sahara espera. El Paraíso, por lo demás, está superpoblado: millones y millones de libros, de pinturas, de variaciones de orden. No he perdido la esperanza. (…) Pero aquella ingenuidad, aquel candor creyente, ya murió.

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