lunes, 31 de marzo de 2008

/ Umi ga kikoeru (Puedo oír el mar) /

2007-10-11
En mi computadora acabo de ver Puedo oír el mar, una película del noventa y tantos del estudio Ghibli. No va a quedar entre mis preferidas, pero no me disgustó. Es pequeña… Literalmente, una película para adolescentes grandes. Un muchacho de unos 17 años se va enamorando de una compañera de escuela. Hay otro muchacho que también está enamorado de ella pero no lo dice. El resto son pormenores de esas relaciones que ni siquiera llegan al beso. La historia es realista, muy creíble, casi chata. No hay fantasía, no hay efusiones, no hay hipérbole. No sé qué más decir… Es una película poco genial, digamos. Pero no está mal. Lo único que verdaderamente me decepcionó fue la música. La mediocridad de la música contamina al resto. Pienso que con otra música, la obra se defendería bastante bien. Me gustaron los detalles circunstanciales: la personalidad de la chica, los amores no confesados, los cambios de mentalidad con el paso del tiempo. Y sobre todo la falta de énfasis. Pero me queda la impresión difusa de que la película, por un lado, podría ser más creativa y, por otro lado, podría emocionar más. De lo segundo es culpable la música. El título me desconcierta. Otra cosa que me asombra es el género: animación seria para adolescentes mayores. Creo que en occidente no hay nada parecido. Y una cosa más: la claridad. Eso me gustó. La película se deja recordar.

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