jueves, 15 de mayo de 2008

/ El amante /

2008-05-15
El amante no ha caído en el olvido. Yo diría que pertenece al género exótico-erótico. En sus primeras tres cuartas partes, la película es erótica. Hacia la mitad de ese tramo hay una media hora pornográfica: no muestra genitales pero sí coitos, con el evidente propósito de excitar. En el último cuarto, exceptuando una escena de cama (y de mano), el erotismo sexual desaparece: la historia vira hacia el romanticismo, con atardeceres, Chopin y lágrimas, pero ese giro no logra borrar el carácter exótico-erótico de toda la obra. El amante es claramente una fantasía sexual. El esquema es: “pasión carnal que se transmuta en pasión romántica”, pero es indudable que el énfasis está en lo que precede a la transmutación. Hay muchas escenas cuya única justificación es el afán de excitar: la insinuación de lesbianismo entre la chica y su amiga de internado, cuando se acuestan juntas (y la amiga, por pura inocencia, duerme desnuda); la insinuación de incesto entre la chica y su hermano menor cuando bailan, apretados y frotándose… Aunque la reconstrucción histórica es exquisita, no hay que preocuparse demasiado por la verosimilitud: la chica, de quince años, está segura de su vocación de escritora, pero en toda la película no se acerca a un libro ni por error; es indudable, en cambio, su vocación para el sexo. Por lo demás, él permanentemente eyacula dentro de ella, pero el embarazo, en estas películas, no existe. El entorno –la aromática y exótica Indochina– funciona como un estimulante más para la exaltación sensual. Entre medio aparece una historia familiar, que –en la traducción de Annaud, al menos– es bastante secundaria: una parte del fondo, digamos. No he leído la novela de Duras, pero no hace falta leerla para ver la película. Para mí, las intenciones del director están claras. El amante me trae a la memoria El imperio de los sentidos; Annaud es mucho menos pornográfico que Oshima, pero ambos buscan lo mismo: agradar y excitar dentro del género exótico-erótico. Realmente disfruté L’amant: soy varón; la chica es hermosa; la fotografía deslumbra; la música embriaga; los coitos excitan. ¿Y la historia romántica? Es una buena conclusión de la fantasía sexual.

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