martes, 27 de mayo de 2008

/ Senso 45 /

2008-05-27
Anoche vi Senso 45, de Tinto Brass. La versión castellana del título es menos enigmática: Las perversiones de Livia. La experiencia fue decepcionante, pero además extraña. En Tinto Brass hay dos vetas: por un lado, él ha sido colaborador de excelentes directores, como Fellini o los Taviani, y ha convocado para sus propias películas a excelentes actores, como Peter O’Toole o John Gielgud; por otro lado, se ha dedicado al cine porno-erótico. Uno podría esperar que esas dos vetas confluyeran en una suerte de “cine erótico artístico”, por el estilo de Nagisa Oshima. Y en cierto modo es así: pero el resultado decepciona en los dos aspectos: en el aspecto erótico y en el aspecto artístico. Y de ahí la sensación de extrañeza: ¿qué quiere hacer Tinto Brass? La intención de la película es claramente erótica: desde el comienzo hasta el final hay ropa insinuante, muslos, nalgas, tetas, besos, manoseos. A pesar de las numerosas cópulas, casi no hay sexo explícito, pero la intención evidente es excitar. Con respecto a ese objetivo, la película fracasa, o por lo menos fracasó conmigo. Las escenas eróticas son bastante softcore y, además, aparecen dentro de un argumento político desconcertante y complicado que ni siquiera vale la pena recordar. (El esquema, sin embargo, es elemental: en el 45, a fines del nazi-fascismo italiano, la lujuriosa Livia engaña a su marido con un nazi-fascista depravado.) El problema es que esa complicada historia política es enteramente secundaria con respecto a la intención erótica, pero ocupa mucho lugar. Pesa mucho, diría yo. Por otro lado, el vestuario y la escenografía están muy elaborados, lo cual difiere del cine pornográfico estándar. En la fotografía, sobre todo, hay juegos estéticos interesantes. Pero cuando la película termina (de un modo bastante grotesco), uno se queda perplejo: ¿qué quiso hacer Tinto Brass? Si quería hacer algo más o menos artístico, le salió mal: el argumento es malo, las actuaciones son malas. Si quería hacer algo porno-erótico, le salió mal: ¿para qué ese fárrago político? Según los dos criterios, Senso 45 es una mala película.

(Una curiosidad: mientras anotaba lo anterior yo pensaba que una de las posibles razones del fracaso erótico de la película estaba en su vejez: desde los años setenta han pasado tres décadas, y el erotismo envejece rápido. Me asombró descubrir que Senso 45 no es de los setenta sino de 1999.) [No es de 1999 sino de 2002]

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