domingo, 1 de junio de 2008

/ Lie with me /

2008-05-31
Año dos mil y pico. Norteamérica. Leila, chica bonita y cazahombres, de veintitantos años, con mucho sexo por detrás y por delante, aún no sabe lo que es el amor. Hasta que conoce a David, un potro que la menea durante toda la película. Y, al final, tras una breve separación, se enamoran. O sea, el esquema es el mismo de El amante: pasión carnal que se transmuta en pasión romántica. La película entera, previsiblemente, es lo que antecede a la transmutación: cuando los dos se abrazan con cariño (y ya no con apetito) la película concluye. Hay otras semejanzas con El amante: las dos se basan en novelas escritas por mujeres; en las dos, la pasión romántica brota primero del pecho del varón, que, de pronto (y extrañamente) ya no quiere sólo sexo… Lie with me (Acuéstate conmigo, Miente conmigo) no es mucho más que un producto comercial calenturiento y olvidable (pero también disfrutable); la trama es una excusa para las exhibiciones porno-eróticas. Una escena me gustó (o me gustó por otros motivos): ella está sedienta y él le ofrece agua con sus manos; así se conocen. Algo que me extrañó es Leila: esa chica –la gatuna heroína de la película– es una mala persona. No me gustaría que fuera mi madre, ni mi hija, ni mi amiga. Mucho menos mi mujer. En cierto modo, la película es como ella: sirve únicamente para el sexo.

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