jueves, 3 de julio de 2008

/ Crimes and misdemeanors /

2008-06-15
La mejor película de Woody Allen, y una de la mejores del cine. Una de esas obras raras que se pueden describir como perfectas. O sea, no pide cambios. Y, además, deslumbra. Y divierte. Y convence. Y aterra. Crimes and misdemeanors es el planteo y ejemplificación de un problema filosófico: la moral atea. (En castellano se conoce como “Crímenes y pecados”, pero, según el diccionario, “misdemeanor” no quiere decir “pecado” sino “delito”; es un concepto no religioso.) Woody Allen sugiere que la moral es un invento de animales humanos; la justicia no es más que la suma del sentimiento de culpa vivido por animales humanos y los castigos inventados por animales humanos. Fuera del castigo y del sentimiento de culpa no hay nada que podamos llamar “justicia”. ¿Qué ocurre, entonces, cuando no hay castigo ni sentimiento de culpa? Y algo similar sucede con el sentido de la vida: fuera del sentimiento de que vale la pena estar vivo no hay nada que podamos llamar “sentido de la vida”. ¿Qué ocurre cuando este sentimiento desaparece? “Me fui por la ventana”, dice cómicamente el filósofo.

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