jueves, 3 de julio de 2008

/ El secreto del bosque /

2008-06-15
Tensión emocional, fotografía hermosa, honestidad y un tema profundo: el duelo. Pero yo no vería esta película de nuevo. Es como Café Lumière: una descripción minuciosa, inacabable. Un viejo que busca la tumba de su esposa muerta se pierde en el bosque hasta que finalmente la halla. Esa oración ocupa más de una hora de película. ¿Para qué me muestran hojas y ramitas durante más de una hora? ¿Por qué esta moda oriental de la morosidad exasperante? El secreto del bosque es buena, pero añoro el laconismo:

Aunque barro el jardín,
antes de irme, el templo
se cubre de hojas muertas.

(Matsuo Basho)

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