jueves, 3 de julio de 2008

/ Hard candy /

2008-07-03
He visto de nuevo Hard candy. La primera vez que la vi, hace un año y medio, salí tan irritado del cine que me prometí no verla nunca más. Recuerdo que, mientras esperaba el colectivo para volver a casa, anoté en un papelito urgente mis ideas. Esa anotación figura más atrás, en esta colección de opiniones. Es una nota bastante malhumorada (“Hard candy es basura”) y alguien la leyó: “No sé qué película viste”, me dijo. Como soy torpe y tengo mala memoria, comencé a dudar. Pensé que Hard candy me había disgustado por mi errónea expectativa previa: yo había entrado al cine esperando encontrarme con una película sobre pedofilia y, más precisamente, con algo parecido a la admirable The woodsman; Hard candy, desde luego, era otra cosa. Pensé también que tal vez me había irritado porque a mí me gustan las niñas, pero el discurso de esta lolita feroz me ubicaba a mí en el mismo sillón de tortura que a Jeff. Concluí que tenía que revisar mis opiniones. Y compré el DVD de Hard candy. Esta vez la vi tranquilo y solo frente a mi computadora. No terminé irritado pero mi opinión es casi la misma. Hard candy no es una buena película. Creo que lo más interesante son tres cosas. Por un lado, los primeros veinte minutos, hasta que Jeff, drogado, pierde la conciencia. En segundo lugar, el estilo: desalmado, frío, silencioso; evoca bien el mundo de la informática. En tercer lugar, la actuación de Ellen Page, que es excelente. Creo que por ella, y sólo por ella, la película se deja ver hasta el final. ¿Y el resto? Bueno, la alusión a Caperucita roja también es una buena idea. Desde que empieza la tortura (a los veinte minutos), la historia comienza a declinar. La escena de la castración es un golpe bajo, con el agravante de que es interminable. Sigo sin entender para qué el director me muestra eso. Algo puede ser desagradable de muchos modos. Por ejemplo, si un chico se saca un moco gordo de la nariz, y otros chicos, riendo, gritan: “Qué asco”, en realidad se están divirtiendo. El cine “bizarro” (como Braindead, feliz bacanal de sangre y tripas que disfruté de nuevo hace unos días) es repugnante de ese modo, que en el fondo es una variante del placer. Ahora supongamos que una película muestra el sufrimiento real de un perro mientras un hombre lentamente lo lastima. Eso es desagradable de un modo diferente. Aunque ficticia, la castración de Hard candy es desagradable de ese modo: no provoca satisfacción; uno preferiría no verla; de hecho, ni siquiera es argumentalmente necesaria. Sigo pensando, por otra parte, que la actuación de Page es excelente pero su personaje (la trastornada Hailey) es completamente inverosímil. Toda la película, hacia el final, se torna inverosímil. ¿Cuál es el tema de Hard candy? Creo que hay dos temas: por un lado, los crimes and misdemeanors del pedófilo; por otro, el carácter hiperbólicamente psicópata de la lolita. Pero esos dos temas son independientes entre sí; su vinculación en la película es accidental. Como es imposible que la chiquilina se comporte con una saña tan desaforada sin estar demente, los motivos que ella esgrime se vuelven irrelevantes: las razones de un loco no cuentan. Por eso escribí que “el motivo de la tortura podría haber sido cualquiera: el fotógrafo evadía los impuestos, tenía mal aliento, etc.” Sin embargo, opino que, de los dos temas, el principal es el segundo: la locura de ese lobo disfrazado de caperucita. O sea, la película se deja describir así: Una psicópata de catorce años tortura a un hombre. Mi error, en 2007, fue creer que el tema de Hard candy era la pedofilia.

Nota anterior sobre Hard Candy


Imdb
Hard candy / Dulce venganza / Dur à croquer / Menina má.com
David Slade
Ellen Page, Patrick Wilson

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