lunes, 21 de julio de 2008

/ La niña santa /

2008-07-20
He visto de nuevo La niña santa. Es una obra maestra. La ciénaga y La niña santa son cuentos de horror. Lo asombroso es que el horror no emana de Algo sobrenatural sino de lo más cotidiano y prosaico. Por debajo de lo banal hay un agua podrida. En eso me recuerda lejanamente a Kafka, que en la rutina gris de insignificantes empleados de oficina entretejía pesadillas. Pienso que, estructuralmente, La niña santa es más compleja y fuerte que La ciénaga, aunque tal vez La ciénaga se disfruta más. Por otro lado, no sé si he visto alguna vez una película pensada y calculada con tanta mala leche como La niña santa. No hay un solo personaje que se salve; todos son patéticos: reprimidos, mentirosos, mediocres, egoístas... Me parece que la única objeción que puede merecer La niña santa es ésa: la hipérbole miserabilista, el regodeo en la roña humana. (Bueno, recuerdo El bello Sergio, de Chabrol.) Sin embargo, no se sabe hasta qué punto Lucrecia Martel habla en serio; yo, por lo menos, veo a La niña santa como una historia de humor negro: un humor sutilísimo y negrísimo. Imperceptiblemente, magistralmente, La niña santa se mueve entre lo banal, lo grotesco y lo siniestro.

Nota anterior sobre La niña santa (2004-06-12)

Imdb
La niña santa / The holy girl / La fille sainte / La piccola santa / A rapariga santa / Santa menina
Lucrecia Martel
Mercedes Morán, Alejandro Urdapilleta, María Alche

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