domingo, 13 de julio de 2008

/ Los crímenes de Oxford /

2008-07-12
Yo había leído Crímenes imperceptibles, que en España se vendió como Los crímenes de Oxford. No puedo no comparar. Alex de la Iglesia no está a la altura de Guillermo Martínez. La novela es excelente: un policial perfecto. La película no es mala, pero tiene falencias. Yo diría que una gran parte de los méritos de la película son méritos de la novela, mientras que las falencias de la película no son falencias de la novela. Primero los aciertos. Me gustaron los escenarios y la ambientación. Las decisiones musicales son muy buenas (en el concierto de Guy Fawkes, por ejemplo). Todo el tramo que se refiere al genial, después delirante y después mutilado Frank Kalman está muy bueno. El primer asesinato es presentado por una larga secuencia que es un alarde memorable: la cámara sigue a un desconocido, se desvía y sigue a Podorov, se desvía y sigue a Seldom, se desvía y, finalmente, tras seguir al protagonista, Martin, ingresa por la ventana de una sala y se detiene sobre el rostro muerto. Por último, me pareció muy bueno el final de la película, que se aparta de la novela. Ahora el reverso. Creo que lo más débil de la película es la perorata filosófica. En la novela, el matemático Arthur Seldom es una eminencia mundial. (En Acerca de Roderer, incluso, está presentado como uno de los máximos continuadores de Gödel.) El Seldom de la película, en cambio, cita confusamente a Wittgenstein para convencernos de que ningún caso policial se puede resolver. Eso es una tontería, y no aparece en la novela. Toda la película hace hincapié en el problema de las limitaciones del conocimiento humano: la verdad, sugiere, no se puede conocer. Creo que esa decisión es el principal error de Alex de la Iglesia. La película comienza con una conferencia de Seldom; cuando termina, con el famoso “De lo que no se puede hablar, hay que callar” de Wittgenstein, el protagonista, Martin, levanta la mano para opinar o preguntar; Seldom, antes de oír la opinión o pregunta, y sin siquiera conocer a Martin, se burla inexplicablemente de él; luego Martin, que supuestamente es un estudiante brillante de matemática, lanza un discurso tan endeble que da un poco de vergüenza; Seldom le responde de un modo no menos absurdo y se va; todos lo aplauden. Creo que esa conferencia (que no aparece en la novela) es un largo error, y pone en evidencia desde el principio algo que el resto de la película confirma: el autor de la película (a diferencia del autor de la novela) no domina la matemática ni la filosofía. Aparte de eso, hay varias falencias pequeñas. En cierto momento se dice que, después de trescientos años de fracasos, un matemático ha logrado resolver el “teorema de Bormat” (se refiere al “ultimo teorema de Fermat”, demostrado por Andrew Wiles en 1993); Seldom va a la conferencia, que es un hito en la historia de la matemática, ¡y llega tarde! Lo peor es que ni siquiera se molesta: entra, se sienta y oye, como si perderse un tramo de la conferencia no tuviera la menor importancia. En otro momento, Martin juega al squash (creo que es squash, no estoy seguro) y le dice a Lorna que él calcula la trayectoria de la pelota basándose en el peso de la raqueta, etc. No sé si lo dice en broma o en serio; pero como chiste no tiene sentido, y, si lo dice en serio, Martin es un idiota. En general, me parece que tanto el Seldom de John Hurt como el Martin de Elijah Wood son personajes mucho menos convincentes que los homónimos de la novela [sólo Seldom es homónimo]; en la pantalla, ninguno de los dos parece un verdadero matemático. Opino que la novela de Martínez es perdurable, no así la película. Me pregunto si la película no perjudica a la novela.


Imdb
The Oxford murders / Los crímenes de Oxford / Crimes à Oxford / Teorema di un delitto / Enigmas di un crime / Os crimes de Oxford
Alex de la Iglesia
Elijah Wood, John Hurt

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